lunes, 23 de marzo de 2009

Shibam ¿ Arquitectura antigua ?


Esta antigua ciudad del decierto, es probablemente uno de los primeros ejemplos de ecologia urbana ya que se utilizo el mismo material del suelo para construir los primeros rascacielos, increible


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Shibam, en árabe شبام, es una ciudad de Yemen, situada en la Gobernación de Hadramaut y poblada por unos 7.000 habitantes. Existen datos de su existencia desde el siglo II a.C. Fue en numerosas ocasiones la capital del reino hadramaut.

Su arquitectura con edificios de varios pisos, de ladrillos de tierra, separados por un laberinto de callejones estrechos, le vale el sobrenombre de Manhattan del desierto o "la más antigua ciudad de rascacielos del mundo". El método de construcción de los edificios en tierra cruda es ancestral, siendo los más antiguos que se conservan del siglo XVI. Se inscribió en el Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en el año 1982.[1] [2]

La ciudad es el ejemplo más antiguo de planificación urbana basada en los principios de la construcción vertical, un plano bien definido. Los edificios más altos alcanzan las 16 plantas y una altura de hasta 40 metros, siendo el minarete, con 50 metros, el edificio más alto de la ciudad. Para proteger las edificaciones de las inclemencias, las fachadas son recubiertas con un baño espeso que hay que renovar regularmente. Un gran programa de restauración está actualmente en marcha.[3]

Es Shibam donde Pier Paolo Pasolini rodó la película Las mil y una noches estrenada en 1974 en Francia.

La ciudad se vio afectada por las inundaciones que asolaron Yemen en 2008.[4] [5]

Referencias

Enlaces externos

domingo, 22 de marzo de 2009

Arquitectura: Academia de las Ciencias de California, el museo más sostenible del mundo [Renzo Piano].

Se trata de la nueva sede de la Academia de las Ciencias de California de EEUU, ubicada en pleno parque Golden Gate. Su estructura está naturalmente integrada, es como si surgiera del césped y se mimetizara con el entorno al estar recubierta de un manto verde. (Mie Mar 18 2009)


-La estructura de la nueva sede de la Academia de las Ciencias de California de EEUU, diseñada por el arquitecto Renzo Piano, está naturalmente integrada, es como si surgiera del césped y se mimetizara con el entorno al estar recubierta de un manto verde-.

Ha sido diseñado por el célebre arquitecto italiano Renzo Piano, cuyas obras incluyen el histórico museo de arte moderno Centro Pompidou en París.

Tras cinco años diseñando sobre el papel el ecomuseo, en 2005 se iniciaban las obras de construcción eligiendo como ubicación el mismo lugar que ocupa el parque Golden Gate. Una de las primeras acciones fue la demolición de hasta 11 edificios construidos entre 1916 y 1976. De la antigua Academia se han mantenido, con ciertas modificiaciones y como memoria y vínculo con el pasado, el Salón de la entrada del Steinhart Aquarium. Para el actual museo, el cuidado del medioambiente empezó con la elección de los materiales, primero, minimizando la cantidad y, después, eligiéndolos ecológicos, básicamente, piedra caliza, vidrio extra blanco y hormigón. También los hay reciclados, algunos tan curiosos como el algodón obtenido de pantalones vaqueros que forman parte de los muros como aislamiento acústico.

El edificio es bioclimático. Está orientado para aprovechar al máximo la luz diurna [hasta un 90% de las necesidades] y las posibilidades de ventilación y climatización natural. Tampoco hay casi colores en su decoración, creando un entorno neutro y captador de luz. No hay prácticamente en ninguna zona aire acondicionado, ya que distintos elementos constructivos facilitan la salida de aire caliente a la vez que refrescan el ambiente. Por ejemplo, el suelo de hormigón está conformado por cientos de tubos embebidos que llevan agua caliente para climatizar el espacio.

Academia de las Ciencias de California
Academia de las Ciencias de California, el museo más sostenible del mundo [Renzo Piano]. Click aquí o en la imagen para ver albúm.

Desde una vista de pájaro, las cúpulas de la Academia de las Ciencias de California de EEUU, aparecen como cucharadas de helado en un amplio espacio de 2.5 acres. Estas colinas ondulantes, cubiertas de flora, integran al edificio en el espacio verde circundante del Golden Gate Park.

Todo el edificio se ha construido teniendo como eje central un patio o plaza central. Adyacentes se localizan el Planetario y la Cúpula de la Biosfera que, junto al Steinhart Aquarium, resumen los elementos de la Academia: espacio, Tierra y océanos. La ausencia de luz en el sótano es lo que ha animado a colocar en ese lugar el acuario. Sobre todo ello se sitúa en un techo ondulado que unifica formalmente el edificio. En él se encuentran las principales soluciones medioambientales.

Por un lado, tiene distintas compuertas y tragaluces que se abren y se cierran para distribuir el aire de forma uniforme, así como para aprovechar las distintas situaciones climatológicas de sol y lluvia. Por otro, no hay techo. Al menos, lo que consideramos un techo típico. Sus 10,000 m2 están totalmente ajardinados con plantas nativas resistentes a la sequía. En él se acumula el agua de la lluvia para su reutilización consiguiendo también un efecto refrescante para toda la Academia. De hecho, esta alfombra favorece un ambiente 10 grados más fresco que si se hubiese instalado un techo normal, reduciendo las necesidades de calefacción y refrigeración. Las plantas también transforman el dióxido de carbono en oxígeno, aportando su granito de arena a la disminución de CO2 vertido a la atmósfera. Para que no resbalasen las distintas especies y el bono del techo, Piano ha integrado una solución patentada llamada BioTray, algo así como contenedores vegetales biodegradables, unos 50,000 que mantienen fija esta cubierta verde y que logran que las raíces acaben formando un verdadero manto aislante.

Bajo el verde techo, los visitantes encuentran el museo de historia natural, un planetario, un bosque lluvioso con aves de todas las especies, un arrecife de coral habitados por más de 4,000 especies de peces y un acuario de agua salada bombeada desde el Océano Pacífico.


-El museo cuenta con distintas compuertas y tragaluces que se abren y se cierran para distribuir el aire de forma uniforme, así como para aprovechar las distintas situaciones climatológicas de sol y lluvia-.

Este techo se extiende más allá del perímetro de las paredes y se convierte en una bóveda de cristal que esconde unas 60,000 células fotovoltaicas dirigidas hacia el sur para generar alrededor de un 10% de la energía que necesitan las instalaciones. Su producción anual es de 213,000 kW/h año. La iluminación, cuando no es natural, la ofrecen una serie de pequeños lucernarios de bajo consumo distribuidos sobre la superficie. El aspecto desde el interior, situados en la plaza, con esa pare de techo acristalado, recuerda a una telaraña que, en el fondo, está pensada para redistribuir la ventilación por todo el museo.

Como explican sus diseñadores, la Academia de las Ciencias de California de EEUU, que ha costado unos 500 millones de dólares, busca -explorar, explicar y proteger el mundo natural-, un objetivo que -combinado con el suave clima de San Francisco, hicieron este proyecto ideal desde el principio para incorporar estrategias de diseño respetuosas con el medioambiente-. En octubre recibía la máxima certificación a un edificio sostenible, la LEED platino del US Green Building Council. Es oficialmente, el primer museo verde del mundo.

news.soliclima.com

viernes, 27 de febrero de 2009

Arquitectura: La Arquitectura como uno de los principales promotores turísticos del siglo XXI.


En la actualidad, el turismo es una de las industrias que genera mayores ingresos económicos, por esa razón con mayor frecuencia gobiernos y empresarios invierten gran cantidad de recursos en infraestructura urbana y en arquitecturas que mejoren y renueven la imagen de sus ciudades, pues ambas desempeñan un papel fundamental en la elección del destino de viaje de muchos turistas.










Durante muchos años, la promoción turística se hacía a través de guías de viaje, folletos, catálogos, libros y revistas, los cuales tenían una función puramente informativa y comercial muy elemental.

Hacia finales de la década de los sesenta, la promoción de los destinos de viaje ha cambiado drásticamente pues las estrategias de difusión se diseñan pensando en que la imagen de las ciudades funciona como el logotipo para una empresa.

En la actualidad el reconocimiento de un -icono turístico- es tan importante para una ciudad como lo es la marca de un producto, pues lo que busca es generar confianza, y por ende, negocio. De esta forma la promoción de los diferentes destinos turísticos ha experimentado un gran cambio, que pasó de la difusión de información a la promoción de emociones que pudieran transmitir a diferentes tipos de público mensajes relacionados con concepto patrimonial del propio territorio. Así pues, la estrategia de posicionamiento turístico, sobre todo desde los años noventa responde en gran medida a: la imagen que transmite una ciudad a los visitantes, el público hacia el cual dirige su mensaje y a los atributos –tangibles o intangibles- que tiene un lugar.

Las ciudades que mejor han entendido la relación entre su -marca- y desarrollo económico han reportado diversos beneficios para sus ciudadanos: atracción de turismo, empleos, y una mayor derrama económica. La Arquitectura visionaria y audaz ha sido uno de los mejores recursos para la creación de iconos turísticos, que en algunos casos han cambiado radicalmente la vida de las ciudades donde se encuentran.

Un ejemplo de ello es el Museo Guggenheim de Bilbao, diseñado por el arquitecto Canadiense Frank Gehry. El museo constituyó uno de los elementos más importantes para la transformación de Bilbao, que de ser una ciudad provinciana y gris se convirtió en una ciudad cosmopolita y culta. La importancia del museo como símbolo es incuestionable, pues desde su aparición le ha proporcionado a Bilbao una imagen que no había tenido nunca pues su conjunto es hoy un elemento que despierta la admiración de todo el que se acerca a él. La regeneración de la ciudad, el cambio de una economía industrial por otra basada en servicios avanzados dio paso al denominado -efecto Bilbao-, un fenómeno turístico, que atrajo a cientos de viajeros internacionales hacia esta localidad. De esta forma, la imponente estructura de Titanio colocó dentro del mapa turístico a Bilbao que ahora recibe a 1.4 millones de visitantes al año, más del cincuenta por ciento de ellos lo hace con el único objetivo de conocer esta impresionante obra maestra de la Arquitectura.

Dubai es otro ejemplo de lo importante que resulta la creación de una imagen o marca de ciudad. Esta pequeña ciudad árabe hasta hace pocos años era identificada más como un importante centro financiero del mundo islámico que como un centro turístico. Todavía hacia finales del siglo pasado la ciudad habitada por apenas un millón de personas era prácticamente desconocida como destino turístico, sin embargo a raíz de la millonaria inversión inmobiliaria realizada a partir del año 2000 por empresarios petroleros es hoy uno de los destinos turísticos más importantes a nivel internacional. Este exclusivo desarrollo urbano alberga oficinas, hoteles, centros culturales y educativos, centros de espectáculos y espacios habitacionales diseñados con las más extravagantes formas. Sus impresionantes edificios, en los que la imaginación y la tecnología han sido llevados al límite atraen la atención de una gran cantidad de turistas, de hecho, la ciudad hoy ocupa el séptimo lugar mundial en turismo internacional pues atrae a 6.1 millones de visitantes al año, una cifra que representa 5 veces su población, conformada solamente por 1.2 millones de habitantes.

Los eventos deportivos como juegos olímpicos y mundiales de fútbol son también algunos de los acontecimientos más importantes para la construcción de iconos arquitectónicos y para la promoción turística. En este caso, el evento mismo es el promotor de la ciudad, sin embargo es de gran importancia que las ciudades renueven su imagen y generen iconos que la población mundial pueda reconocer fácilmente.

Las instalaciones deportivas se convierten el logotipo de la ciudad, es por eso que en el diseño de las mismas los arquitectos recurren con mayor frecuencia a soluciones formales y estructurales cada vez más complejas y atrevidas. Como ejemplo está la impresionante transformación arquitectónica que experimentó China con motivo de los Juegos Olímpicos de Beijing. En este país, además de invertir en la creación de estadios el gobierno y los empresarios invirtieron una gran cantidad de recursos en importantes recintos culturales que al igual que los grandes monumentos arquitectónicos construidos en la Europa antigua de la reflejan una imagen que se relaciona estrechamente tanto con el fermento intelectual como con la supremacía económica.

Una de las características más interesantes de esta nueva arquitectura china es que convive estrechamente con la arquitectura antigua, lo que ha sido un acierto para la promoción turística pues la integración de lo nuevo y lo antiguo ha atraído a este país a viajeros curiosos impactados por el fenómeno mediático de las olimpiadas, sino también a personas con una mayor cultura visual y artística, que deseen disfrutar tanto del arte de la china milenaria como de la innovadora arquitectura del siglo XXI.

Además de los iconos arquitectónicos diseñados al interior de las grandes ciudades, recientemente se desarrollan algunos proyectos mucho menos convencionales diseñados en ambientes poco dominados por el hombre: sobre el agua y sumergidos en ella, surcando los cielos, e incluso sobre la superficie de la luna.

Todos estos proyectos ya son íconos arquitectónicos de su ciudades de origen, que por su calidad estética seguramente las generaciones futuras los considerarán como los íconos arquitectónicos del siglo XXI.

Liliana Ochoa [arq.com.mx]